HIPOTECAS MULTIDIVISA

El debate se centra en determinar si las cláusulas que fijan la moneda nominal y la moneda funcional del contrato, así como los mecanismos para el cálculo de la equivalencia entre una y otra, superan el control de transparencia. La falta de transparencia no es inocua para el consumidor sino que provoca un grave desequilibrio, en contra de las exigencias de la buena fe, por lo que el banco tiene que informar sobre los riesgos que derivaban del juego de la moneda nominal del préstamo, el yen japonés, respecto de la moneda funcional, el euro, en que se realizaron efectivamente las prestaciones. Esta información es necesaria para que los prestatarios puedan comprender los efectos de una fuerte depreciación de la moneda en la que reciben sus ingresos y adoptar una decisión fundada y prudente.

En concreto, el banco no informó adecuadamente a los prestatarios sobre los siguientes riesgos:

1.- El de que las fluctuaciones en la cotización de la divisa extranjera respecto del euro no solo pueden provocar oscilaciones en el importe de las cuotas del préstamo, sino que el incremento puede llegar a ser tan considerable que ponga en riesgo su capacidad de afrontar el pago en caso de una fuerte depreciación del euro respecto de la divisa.

Un consumidor medio, normalmente informado y razonablemente atento y perspicaz, puede conocer que las divisas fluctúan y que, en consecuencia, las cuotas del préstamo pueden variar conforme fluctúe la cotización de la divisa. Pero no necesariamente puede conocer, sin la información adecuada, que la variación del importe de las cuotas debida a la fluctuación de la divisa puede ser tan considerable.

2.- El hecho de que la fluctuación de la divisa supone un recálculo constante del capital prestado, lo que afecta a la obligación del prestatario de devolver en un solo pago la totalidad del capital pendiente de amortizar. Ello puede provocar, como ha sido el caso, que en caso de devaluación considerable de la moneda de pago frente a la nominal, pese al pago de las cuotas mensuales de amortización, en el momento de dar por vencido anticipadamente el préstamo, se adeude al banco un capital en euros significativamente mayor que el que fue entregado al concertar el préstamo.

La percepción propia de un consumidor medio que concierta un préstamo consiste en que a medida que va abonando cuotas de amortización comprensivas de capital e intereses, el importe del capital pendiente de amortizar, y con ello la carga económica que el préstamo le supone va disminuyendo. Sin embargo, en el caso de préstamos denominados en divisas, pese a que los prestatarios paguen las cuotas de amortización durante varios años, cabe que la equivalencia en euros del capital pendiente de amortizar se incremente considerablemente y con ello la carga económica que el préstamo supone al consumidor.

3.- La cláusula contractual por la que el banco podía resolver anticipadamente el préstamo y exigir el pago del capital pendiente de amortizar si, como consecuencia de la fluctuación de la divisa, el valor de tasación de la finca llegaba a ser inferior al 125% del contravalor en euros del principal del préstamo garantizado pendiente de amortizar en cada momento.

El consumidor medio tampoco puede prever, sin una completa información, que pese a pagar las cuotas del préstamo y pese a que el bien sobre el que está constituida la hipoteca conserve su valor, el banco puede dar por vencido anticipadamente el préstamo como consecuencia de la fluctuación de la divisa.

El TS estima el recurso y declara la nulidad parcial del contrato, eliminando las referencias a la denominación en divisas del préstamo, que queda como un préstamo concedido en euros y amortizado en euros. La nulidad total del contrato supone un serio perjuicio para el consumidor, que se vería obligado a devolver de una sola vez la totalidad del capital pendiente de amortizar, de modo que el ejercicio de la acción de nulidad por abusividad de la cláusula no negociada puede perjudicarle más que al banco.